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Дата обновления : 15.01.2024
– No comprо helicоpteros en absoluto. Le gustaban los NURS, sistemas de cohetes no guiados de fabricaciоn rusa. Simplemente impresionado. Y se apuntо a un gran cargamento de ellos. Sоlo comprо 10 helicоpteros LM en lugar de los 70 que necesitaba.
– S?. Es raro.
– Pues s?. Pero lo mаs extra?o es que muchas compras se hacen tontamente.
Porque simplemente les gusta. Y cuanto mayor es el negocio, mаs intentan demostrar que era necesario… De ah? la distancia entre dinero y riqueza. Confunde la mente. – Gustav, por supuesto, no dijo lo mаs importante. Que fue еl quien aconsejо cumplir la instalaciоn de Riad sоlo nominalmente, para demostrar a todos quiеn es el amo en la casa. A su llegada a casa, el pr?ncipe cayо en desgracia, y su influencia fue tomada por alguien que llevaba varios a?os bajo la gorra del irlandеs. As?, Gustav se hizo con una parte del mercado del transporte y la log?stica en otro pa?s аrabe.
En ese momento, Pablo volviо a pasar junto a ellos en direcciоn opuesta y se detuvo junto a la pared frente a ellos. No cab?a duda de que estaba mirando a Oksana, y su sentimiento bestial, su deseo de poseer a alguien en aquel momento, sal?a a relucir, ti?endo sus ojos del color acre y brillante de quien se siente cazador.
En el caso de Oksana, Gustav sintiо una v?vida emociоn, una embriagadora inercia a entregarse a alguien, alguien que la tomar?a ahora, y la tomar?a agresivamente, de modo que no cab?a pensar en resistirse.
"Vamos a bailar, Goose", dijo la chica.
Gustav ni siquiera la mirо; como si no estuviera realmente interesado, como si ella hubiera debido sugerir otra cosa: "Baila, Oksan. Me sentarе un rato.
Descansarе un rato".
Era ruidoso como debe ser una discoteca; todo traqueteaba y el ambiente no invitaba a otra cosa que a desconectar el cerebro. Todo era muy ruidoso y brumoso.
Oksana se levantо del sofа y se dirigiо a la pista de baile. Sus movimientos y su forma de estar entre la multitud al ritmo constantemente cambiante de la m?sica demostraban que no sоlo estaba acostumbrada a ese ambiente, sino que ademаs era muy agradable. Bailaba de tal manera que me daban ganas de abrazarla, acurrucarme y sentir sus movimientos sobre m?.
Al cabo de medio minuto, Pablo se acercо a ella y, rodeаndole la espalda con el brazo, le besо los labios. Como si quisiera absorber sus emociones y la euforia que la hizo saltar a la pista de baile. Luego apartо la mano y se alejо, hacia la barra.
Sonriо, se limpiо la saliva de los labios con el dorso de la mano y siguiо bailando.
"Listo belleza. Estamos listos para irnos". – Decidiо Gustav y, tras poner un buen billete en la carta de vinos, caminо tranquilamente hacia la salida. No cab?a duda del resultado de todas las acciones siguientes: pasara lo que pasara aquella noche, el estado de аnimo de la ex modelo ser?a repugnante por la ma?ana y, lo que era mаs importante, se culpar?a de todo lo que ocurriera en el mundo: esa sensaciоn cuando quieres disculparte y arreglarlo todo, pero hay tanto que hacer que no puedes ponerte manos a la obra para empezar con nada, porque hagas lo que hagas, se te va a echar todo encima.
***
Un minuto despuеs, Gustav ya estaba al volante. Cuando despuеs de tanto ruido te encuentras no sоlo en silencio, sino en tu propio coche, llega una sensaciоn de paz acompa?ada de un tremendo sentimiento de ti mismo, como si te hubieras cambiado la ropa de otra persona por la tuya propia.
Eran las cuatro de la madrugada y a?n no hab?a amanecido; la ciudad a?n ten?a un aire nocturno. Cuando saliо del club, Gustav condujo hasta Southwest Prospect y se dirigiо a la regiоn, a una hora y media de distancia, a su casa, detrаs del Peque?o Anillo Regional, en la autopista del Suroeste.
Era bueno pensar en momentos as?. Sobre lo que fue, lo que serа, lo que es ahora.
Le gustaba lo que le estaba pasando a la gente ahora. La еpoca en que la sociedad de masas empezо a crear una corriente de pensamiento com?n para todos. Cada uno pensaba a su manera, sin dejar de pensar como los demаs. Este juego con la mente subconsciente dentro de un gran n?mero de personas.
Hace veinte a?os, exist?a una sociedad de consumo en la que todo el mundo ten?a que tener una "cosa". Entonces esa cosa se hac?a vieja, y empezaba la caza de una nueva "cosa". Ahora esto no es suficiente. Hay una crisis en la sociedad de consumo.
Todo el mundo necesita ser algo, ser alguien, significar algo para el mundo. O al menos considerarse como tal, creer que uno significa algo. Quizа sea por la demanda de mano de obra compleja. Quizа sea porque las cosas se han vuelto
mаs libres y coloridas en el espacio sociocultural. Quizа porque todo se hizo accesible a casi todo el mundo gracias a la revoluciоn de la informaciоn que supuso Internet. Pero la nueva subespecie de hombre era muy diferente de todas las que la hab?an precedido.
El hombre jugando. Una base postmaterialista de visiоn del mundo, en la que el concepto de juego de la vida no sоlo empuja a la persona hacia adelante, sino que le hace disfrutar con lo que hace. Y no basta con que todo salga bien: hay que hacerlo bonito, crear una imagen creativa.
Por supuesto, no sin desventajas obvias. Y los nuevos "establos avile?os" son un choque cultural en el que no hay un esbozo de estabilidad, esa misma estabilidad que no es mаs que una zona de confort en su esencia; pero hay una competencia cero que lo pone todo en cuestiоn y la necesidad de una trayectoria propia, en la que es necesaria una reflexiоn constante.
Habiеndose liberado de los grilletes de sus propias limitaciones, una vez construidos para protegerse de su propia estupidez, un hombre se encontrо frente a un espejo en un campo vac?o, creyendo que era mejor, y sin darse cuenta de a lo que conducir?a. Como esos pa?ses poseedores de armas nucleares; con histeria,
sangre y lаgrimas, que las han buscado hasta el mismo momento de obtenerlas y con inquietud y pesadumbre en el alma desde el momento de su posesiоn, habiеndose ganado una enorme responsabilidad por los inocentes de todo el mundo y un t?mido deseo de que todo vuelva a ser como antes para todos, con las consabidas guerras sanguinarias que todo lo matan y la primitiva comprensiоn de la vida humana como tal.
Todo esto dio lugar a la frase "Ning?n conocimiento ahora es conocimiento en el 'sentido antiguo', donde 'saber' es estar seguro". Y gustо especialmente a los pol?ticos.
Un mundo hecho enteramente de suposiciones te permit?a moldear esas suposiciones a tu antojo, independientemente de tus acciones; de hecho, pod?as hacer cualquier cosa, siempre que se presentara correctamente. Exactamente presentado. Hace veinte o cincuenta a?os, ten?as que demostrar o justificar algo, pero ahora bastaba con presentarlo, presentarlo de tal manera que se percibiera como necesitabas que se percibiera.
Gustav estaba mucho mаs interesado en este ambiente. Las personas que son mаs responsables de s? mismas son mucho mаs dif?ciles de destruir, de llevar a un estado de desesperaciоn, de quitarles lo ?ltimo. Al fin y al cabo, una persona ya no tiene un ?nico pilar de todo, como ocurre con los creyentes o los nacionalistas.
Cuando una persona atribuye todo lo que le sucede sоlo a su propia zona de responsabilidad, cuando conoce el precio de un error, cuando estа dispuesta a corregir este error en cuanto se da cuenta de еl, entonces se convierte no sоlo en un hombre, sino en una mаquina vital para alcanzar el objetivo. Se convierte en un cazador voluntarioso con un propоsito en la vida. E incluso con las habilidades de Gustav y sus siglos de experiencia, ten?a que actuar de forma cada vez menos convencional, como si se aferrara a los hilos de los errores de los demаs, y cada vez era mаs pesado que antes.
Katherine, por ejemplo, era la mаs fаcil de tratar, aunque al principio se supon?a que era la dura, pero su actitud hacia los animales la defraudо.
Natalie, a quien Gustave hab?a matado recientemente, estuvo a la altura de las expectativas, mostrаndose dispuesta a confiar demasiado en un hombre extra?o, creyendo en algunas "se?ales" de su destino, mientras recordaba constantemente a cuаntas personas hab?a limpiado los pies antes simplemente porque pod?a hacerlo impunemente, y lo hac?a con una satisfacciоn por su propia belleza que le resultaba incomprensible.
Vladimir Arkadyevich ten?a experiencia, pero era viejo. No hab?a que "leerle" ni inventar combinaciones. Sоlo hab?a que esperar su error, como el que se forma en cualquiera si no duermes durante mucho tiempo o lo haces todo t? mismo. Y su principal enemigo, el cansancio, nunca aparec?a directamente y le recordaba a s? mismo. Un enemigo as? siempre estа preparado y, por tanto, siempre gana.
La ?nica de estas ?ltimas con la que se pod?a actuar seg?n las normas era Oksana. Pero eso es sоlo suerte con el alcohol. Cuando hay alcohol de por medio, ya no hay lugar para la persona que interpreta, ni responsabilidad por su imagen y capacidad de tener un punto. Es como si una persona entrara en la edad de piedra de las necesidades primarias y volviera de all? como de un pozo negro, insegura no sоlo de si serа bienvenida de nuevo, sino de si ella misma se lo merece.
"Las peticiones" para tal regreso las esperaba Gustav en alg?n momento de la tarde o cerca de la noche, pero ciertamente en este d?a.
A las cinco de la ma?ana, el irlandеs hab?a llegado al centro regional. Su casa estaba situada en un denso bosque, en la carretera de la aldea rural "Grafskaya Usadba". Al principio hab?a considerado la posibilidad de instalarse all?, en la parte elitista, donde las casas se alzaban casi en el bosque, separadas por frecuentes аrboles y separadas de la otra parte del asentamiento por tres estanques, pero se sintiо ligeramente sacudido por el hecho inevitable de la vecindad con la gente.
Despuеs de haber estado en Francia en la primera mitad del siglo XVIII, viv?a en un suburbio de Par?s. Hab?a muchas oportunidades para la seducciоn en la corte, y el romanticismo de la еpoca era mаs profundo y refinado en su esencia. Una de sus amantes, con el corazоn destrozado, no se suicidо envenenаndose en casa ni se ahogо en el Sena, sino que se ahorcо justo delante de su casa y de forma que fuera claramente visible para todos. Por supuesto, no hubo consecuencias para еl, aunque un d?a despuеs los parientes de la chica, al darse cuenta de lo que pasaba, se presentaron en su casa con la intenciоn de despedazarlo y ahorcarlo en el mismo lugar donde ella se hab?a ahorcado. Para entonces Gustav ya se hab?a marchado, recordando bien que en su caso era necesario vivir apartado de todo el mundo, o al menos en un lugar donde los vecinos estuvieran aislados unos de otros por los muros de hormigоn de una jungla de piedra.
Esta vez eligiо la primera opciоn y quedо muy satisfecho: ten?a su propia casa con suministro elеctrico autоnomo y sistema de depuraciоn de agua, sоlo dos plantas con techos de 4 metros de altura y ventanas de suelo a techo, de modo que desde la primera planta se pod?a contemplar el bosque con ojo de cazador. En
los bordes de la casa hab?a dos dependencias. La primera era una torre, cuyo ?ltimo piso alcanzaba tal altura que desde las ventanas panorаmicas se pod?an ver las copas de los аrboles extendiеndose como un mar verde brotando al viento: una vista as? le daba a Gustav nuevos pensamientos y nuevas posibilidades.
Tambiеn era el lugar mаs agradable para disfrutar del sufrimiento ajeno, para recordar los pasos correctos, las metas alcanzadas, y los bordes de los аrboles parec?an estar de acuerdo con еl, asintiendo con la cabeza y confirmando cada pensamiento.
El segundo anexo no parec?a mаs grande que un granero desde fuera, pero sоlo era una entrada. Bajo tierra hab?a dos plantas mаs, ambas negras como la noche y llenas de todo tipo de equipamiento. La min?scula primera planta era una habitaciоn individual con un sofа chester de cuero negro en el centro. Era un buen lugar para la soledad, cuando alg?n proceso sоlo necesitaba esperar o pensar en algo nuevo, porque las mazmorras daban las ideas mаs exquisitas y extraordinarias y las formas de su realizaciоn, y a veces era incluso sorprendente la diferencia que pod?a haber en el curso del pensamiento sоlo por el lugar donde еste se originaba: la oscuridad hac?a el pensamiento mаs rico, mаs libre y le permit?a hacer cualquier cosa.
Y tambiеn necesitaba este b?nker para el tratamiento, y ten?a que tratarlo a fondo… Dolores de cabeza. Cuando suced?a, tu cerebro simplemente explotaba y pod?as volverte loco. Y pod?a durar un d?a o varios d?as seguidos o una semana, y cuando terminaba, era dif?cil pensar o pensar en algo, pensar en absoluto, o moverte de un sitio a otro, como si tuvieras que aprenderlo todo de nuevo.
La razоn era la misma que la necesidad de Gustav, sоlo que a la inversa. No pod?a vivir sin el sufrimiento de los demаs, objetivamente construido sobre su propia culpa interior, pero ese sufrimiento no deb?a ser excesivo. Como una sobredosis o una intoxicaciоn et?lica, como un exceso de vitaminas o una alergia a un alimento favorito que uno consum?a antes desmesuradamente. Y fue precisamente cuando los еxitos de Gustav fueron desproporcionados cuando еl mismo empezо a dolerse. Por supuesto, no era el alma, ni el vac?o en el pecho, ni la desesperanza, ni la pеrdida del sentido de la vida, pero este dolor en su cabeza se hizo mаs real y natural que la salida del sol por la ma?ana o el fr?o glacial para un oso polar.
Hab?a notado esta peculiaridad de su organismo hac?a mucho tiempo: en 1648, cuando un pueblo alemаn celebraba el final de la Guerra de los Treinta A?os, el
primer conflicto paneuropeo. Gustav sedujo y llevо al suicidio alternativamente a ocho chicas en sоlo dos d?as: el regocijo general era tan grande que cada uno quer?a su propia felicidad, as? que fue mucho mаs fаcil y rаpido de lo habitual. Al cabo de un d?a Gustav empezо a tener manchas blancas en los ojos, es decir, no le pasaba nada, pero hab?a una mancha blanca en el lugar donde miraban. Y una extra?a sensaciоn de debilidad, como si el cuerpo se hubiera debilitado a propоsito, a punto de rendirse ante la dolencia. Entonces las manchas anteriores desaparecieron, y comenzо el dolor – parec?a que hab?a llegado la hora de morir, parec?a que el castigo hab?a llegado por fin, y todo habr?a terminado. Y se acabо – se acabо el dolor, y Gustav se dio cuenta de que sоlo era el precio de la codicia, del tiempo que hab?a que contar; que incluso para еl hab?a l?mites y una cierta l?nea. Ahora lo sab?a bien, aunque no conoc?a los l?mites exactos de lo que era permisible: tal vez el sufrimiento de otra persona era mаs profundo, o tal vez el sufrimiento de la muerte de otra persona era mayor que el sufrimiento de su propia pеrdida. Gustav no sab?a cоmo medirlo, y a veces sоlo quer?a mаs, as? que romp?a sus propias prohibiciones, sufriendo еl mismo de saciedad. Hab?a un b?nker para eso.
Tras meter el coche en el garaje integrado en el edificio principal, Gustav subiо al primer piso. Cuando vio sus nuevos zapatos Carlo Pasolini, recordо que hac?a poco que el cachorro de labrador que hab?a regalado ayer a Catherine estaba tumbado en ellos, esperаndole. Era el primer animal que viv?a con еl en la misma habitaciоn durante un tiempo. Su actitud hacia los animales era algo diferente de la que ten?a hacia las personas: los animales siempre muestran sus intenciones directamente, completamente desprovistos de los conceptos de verdad y falsedad, teniendo sоlo "dado", es decir, "tal cual": amar, odiar, atacar, defenderse, querer comer o dormir, o tal vez jugar. Los animales no ocultan nada y lo muestran todo, y sоlo en proporciоn a lo que realmente experimentan. Por eso el irlandеs les ten?a un gran respeto.
Mientras hab?a estado en la casa, no hab?a hecho otra cosa que intentar complacerle, y durante todo el tiempo que hab?a estado fuera sоlo hab?a mordido el ?nico zapato que se hab?a reservado para ese fin, y no hab?a tocado nada mаs. Gustav sab?a lo que era para los animales a una edad temprana, cоmo era la denticiоn, su principal arma, y lo importante que era para ellos, sobre todo a esa edad, no quedarse solos. Sobre todo porque esta cachorra de color casta?o era la labradora mаs simpаtica y solitaria del mundo.
Al otro lado de la ventana soplaba el viento, y una hilera de ramas pasaba junto a las ventanas de la casa, como para saludar al anfitriоn que regresaba.
Este movimiento de los аrboles trajo de inmediato a Gustav a sus pensamientos – la "mayor?a silenciosa", hoy en d?a se llama as?. Y esta mayor?a estaba formada por el hecho de que todo el mundo empezaba a ser reflexivo en la comunicaciоn, y a construir su imagen en la sociedad; el relativismo en la visiоn del mundo, el mismo relativismo, cuando se puede cuestionar absolutamente todo, incluso lo que en su d?a se fijо como dogma. Y encima, la semаntica del juego, en la que cualquier significado tiene un sentido de juego que hay que adivinar, pero cada uno puede hacerlo a su manera. Y la cultura del clip, en la que el desarrollo de la cogniciоn va de la mano del desarrollo de la opiniоn evaluativa, estrechamente construida por una multitud de clips cortos, coloridos y cambiantes.
As?, la "mayor?a silenciosa" ha elegido dos interesantes v?as para su existencia: o bien un retorno a la cultura confesional, en la que muchas cosas vuelven a adquirir contornos brillantes, tras haber formado un "colchоn de seguridad", o bien un renacimiento de las tradiciones etnoculturales, en cuyo marco no sоlo serа agradable modelar lo nuevo, sino tambiеn mirar lo antiguo con interеs y respeto, lo que darа confianza y orgullo en el propio "yo".
En ese momento, incluso naciо un nuevo concepto: "emergencia": las propiedades de todo el sistema no como una suma. Al fin y al cabo, tambiеn es mаs claro y lоgico cuando los jefes indios vuelven a casa en todoterreno despuеs de realizar todos los rituales, que pueden tener mаs de mil a?os de antig?edad; o cuando el nuevo smartphone de un estudiante de la capital estа pintado con motivos rusos antiguos, y cuando bebe leche con miel en lugar de antibiоticos de la 3? o 4? generaciоn; o cuando la casa de campo de un empresario reciеn acu?ado estа hecha sin un solo clavo, tal y como se construyо hace 800 a?os.
Todo lo demаs puede parecer modernidad, pero un trozo de lo antiguo ha resultado muy agradable ponerlo en el conjunto, sin unirlo al todo, como si no completara el cuadro, sino que creara uno nuevo, junto al existente, pero de tama?o mucho menor, que hace la vida mаs completa.
"Los nuevos juguetes resultaron ser mucho mаs interesantes y, sobre todo, mаs peligrosos que los antiguos. – pensо Gustav. – Ahora no estа claro para todo el mundo dоnde estаn los juguetes y dоnde estаs t?. Es como si t? mismo te hubieras convertido en un juguete.
Era mucho mаs divertido jugar con estos juguetes, y uno de ellos me estaba llamando. Oksana.
Por supuesto que no cogiо el telеfono. ?Quе sentido ten?a coger el telеfono?
De todos modos, no le iba a decir nada original ni nuevo: era bastante fаcil describir su l?nea de pensamiento en ese estado.
En primer lugar, el alcohol le hizo pensar en tеrminos de un "ahora-ahora" constante, cuya frecuencia de repeticiоn es tan grande como la duraciоn de su existencia, de modo que el tiempo deja de tener intervalos mаs o menos distinguibles.
En segundo lugar, el ambiente circundante en forma de bacanal discoteca con estruendo ensordecedor insaciable disuelve por completo la personalidad y el deseo de decidir algo – sоlo quiere moverse en el aparentemente de la mirada de ella, pero in?til en su esencia, el ritmo general de la ola furiosa en un lugar vac?o.
Y en tercer lugar, no se fijaron metas ni objetivos visibles o invisibles cuando fueron all?. Simplemente fueron juntos a mirarse. Y Oksana demostrо lo que era: sin principios, voluntariosa y fracasada como persona. Esto ?ltimo era especialmente mortificante, y era lo que la iba a hacer sufrir ahora, sobre todo cuando se le pasara la borrachera.
No llamо durante mucho tiempo y sоlo una vez. Al parecer, tampoco era fаcil escuchar el timbre silencioso. Me preguntе si quer?a disculparse por algo o simplemente decir que el tipo quer?a follаrsela.
No importaba, aunque era interesante. Lo que importaba era lo que oir?a pasado ma?ana. Pasado ma?ana, cuando no sufriera una intoxicaciоn et?lica y fuera el momento de pensar en su relaciоn.
Gustav subiо a la torre desde donde ten?a su vista favorita de las "olas del bosque" y contemplо el crep?sculo: las copas verdes de los аrboles hab?an tomado forma, mostrando todo el viento relativamente fuerte que soplaba. Si mirabas las copas de los аrboles a lo lejos, te daba la impresiоn de que sоlo t? sab?as cоmo se sent?a ese аrbol, e incluso mejor que еl. Ve?as cоmo y quе influ?a en еl, en quе direcciоn oscilar?a ahora y quе le esperaba despuеs. Todo esto era sоlo conocimiento, no influencia: en el caso de los аrboles no importaba, pero en el caso de las personas ese conocimiento daba verdadero poder. Si le demostrabas a un hombre que algo te interesaba, le crec?an las orejas. Sоlo era necesario darle un par de buenos consejos o las palabras justas, y se convert?a en tu amigo, olvidando que sоlo otra persona y nadie mаs puede ser su enemigo mаs
peligroso. Si aprobabas esta amistad, еl se abr?a, dаndote oportunidades completamente inmerecidas para su propia destrucciоn.
Y, sobre todo, a Gustav le sorprendieron dos rasgos absolutamente opuestos del hombre: por un lado, su insensata ingenuidad y confianza y, por otro, su despiadada crueldad e hipocres?a. Estas dos cualidades parec?an estar reclutando cada una de ellas al equipo de la realidad circundante, y las caracter?sticas de tal selecciоn, ya fuera en un solo individuo o en toda una civilizaciоn, pod?an cambiar con asombrosa rapidez y avidez, pasando de un extremo a otro.
***
Vincent, un amigo reciente de Gustav, iba a visitarle esa tarde, y con еl discut?an de vez en cuando las cosas que rondaban la mente de todo hombre. Normalmente hablaban mirando la oscuridad del bosque desde el primer piso de la mansiоn.
"Vin, ?cuаles dir?as que son los principales rasgos distintivos de la etapa actual de la humanidad? Bueno, para la sociedad, para las personas como sociedad", preguntо Gustav.
Vincent, que al parecer no se esperaba una pregunta sobre algo general y no sobre una persona como tal, ni siquiera dio muestras de sentirse incоmodo con tales preguntas, pero pensо: "Sabes, no se sabe muy bien. ?Quizа latencia? La b?squeda del equilibrio. Los pueblos antiguos no ten?an eso. Tampoco en la Edad Media. Nadie pensaba en ninguna medida: se limitaban a tomar todo lo que pod?an en cada momento. Y siempre acababa mal. Con el paso del tiempo, esta codicia fue disminuyendo. Y ahora, aparentemente, hay algo que suprime esta codicia. La latencia. Aparentemente, tanto la sociedad como el estado la tienen.
Sоlo que todos la tienen en diferentes grados.
– Es una buena observaciоn. Antes se trataba de aprovechar al mаximo las cosas.
Al menos en el ejemplo de las colonias. En la Antig?edad, las colonias sоlo formaban parte de un Estado con un estatus especial basado principalmente en la lejan?a. En la Edad Moderna, se llegо al punto de que una colonia pod?a incluso tener su propio rey convencional, y que el orden al mismo tiempo en distintas colonias de una misma metrоpoli pod?a ser diferente. Y cuando terminо el sistema colonial, surgiо el sistema de prеstamos e inversiones globales. Cada vez mаs blando, sоlo para agarrarse mаs fuerte.
– S?, la verdad es que no se me hab?a ocurrido… Aunque lo que has dicho de los prеstamos estа, por supuesto, brillantemente hecho. Lleva funcionando mаs de
medio siglo, desde que Estados Unidos empezо a aplicar el Plan Marshall: prеstamos a quienes renunciaran al comunismo. Aqu? tenеis un prеstamo, pero gastadlo donde queramos, en una fаbrica que produzca lo que necesitamos y lo venda al precio que nos digamos. Y el prеstamo en s?: "?Cuаnto debemos? ?2.000 millones? ?No hay dinero? Paga 2 y medio el a?o que viene. ?Otra vez sin dinero? Paga el a?o que viene 3 y medio". Entonces llega al poder alguien que no quiere hacer lo que dicen, y le dicen: "Paga ahora". El pa?s atraviesa una crisis, entra en default, y luego un nuevo gobierno. El nuevo gobierno resulta ser "mаs inteligente", y tambiеn les permiten no pagar sus deudas a tiempo, simplemente aumentаndolas cada a?o, hasta que entra alguien nuevo e intransigente. Creo que es muy sencillo. E ingenioso.
Gustav sonriо. Le gustaba este enfoque de las cosas. Siempre le hab?a gustado: tanto si alguien te conven?a como si no, f?jate siempre en cоmo hace algo.
Aprende, no envidies. Es mucho mаs ?til y productivo.
Dices eso de los americanos. – dijo Gustav, volviendo los ojos con interеs de las copas de los аrboles a su interlocutor. – Como si les aconsejaras sobre estos asuntos".
El espa?ol sonre?a, sus rasgos morenos brillaban ligeramente, pero conservaban cierta rudeza masculina; sin duda era popular entre las mujeres: pelo negro, casi tan negro como la tierra, modales llenos de tacto, de carаcter sorprendentemente preciso y rаpido, y muy exitoso, que no dejaba lugar a dudas sobre la legalidad de sus ingresos ilegales.
"Gustav, t? recuerdas lo que yo hago… Mi padre hizo lo mismo con Franco – el dictador siempre tuvo problemas con sus vecinos y con todos los que le rodeaban, especialmente despuеs de convertirse en el ?nico tirano de Europa Occidental, y antes hab?a cooperado con los nazis, no todos estaban seguros de quererle en su lugar… Pero hab?a que sobrevivir…" Vincent moviо una ceja, como intentando confirmar su pensamiento con algo mаs que palabras, y luego continuо: "No se puede sobrevivir sin petrоleo en el mundo moderno, sabes, y es una mercanc?a muy rаpida, una mercanc?a comerciable – cuanto mаs viva la econom?a, mаs rаpido se lo come, nadie pensо nunca en la poblaciоn… As? que eso es lo que estoy diciendo. Desde fuera, parece muy vago que se puedan mantener unos transportes de izquierdas durante mucho tiempo y de forma estable, pero no es as?. Y "no es as?" en todas partes: cualquier cosa, cualquier proceso, aparentemente impermanente, puede llegar a serlo. Y, crеanme, con el tiempo, cuando se resuelve
y se ajusta todo, el contrabando es mucho mаs fаcil y rаpido que el hacinamiento y el jugueteo de rellenar declaraciones y pasar inspecciones aduaneras. Y el mejor ejemplo es el flujo de drogas de Amеrica Latina a Estados Unidos. Parece que la cogen en contenedores a lo largo de toda la ruta y la estrangulan en los lugares de producciоn, pero no por ello se hace menos… En realidad, lo que digo. Los estadounidenses. Son odiados en todo el planeta, supongo. Es como si se comportaran desafiantemente, viven a expensas de los demаs. Bueno, eso es cierto, por supuesto, pero no acaba de caer del cielo. Todo vino de su sistema.
Sistema, eso es lo que estoy diciendo. Todo se hace "cient?ficamente", digamos. Como el Imperio Romano sol?a ser. Como McDonald's ahora. Es muy sencillo, muy claro, muy bien trabajado. Y, lo mаs importante, hay reglas generales que hay que respetar. Por ejemplo, en el sistema de gobierno de Estados Unidos, ese sistema se llama sistema de "frenos y contrapesos": un оrgano no deja que el otro sobrepase sus l?mites, y todo el aparato del Estado estа impregnado de esta manera. Lo mismo ocurre con el sistema judicial y con las elecciones. Por supuesto, no todo es perfecto, pero a nadie se le ha ocurrido uno mejor.
"Digna", asintiо Gustav. El monоlogo de su interlocutor le satisfac?a claramente en la parte de la respuesta, y era evidente que еsta llevaba mucho tiempo formada, pensada, corregida, pero quizа sometida a alguien para que la evaluara por primera vez.
"As? que mi padre, cuando empezо a contrabandear crudo para Franco, tambiеn hab?a o?do bastante que sus vol?menes no llegar?an a nada, porque sоlo ten?an sentido los vol?menes estatales a gran escala, posibles sоlo por medios abiertos, y dijo que cualquier cosa sistеmica importaba. Y resultо tener razоn… Por supuesto, sus logros no cubr?an todas las necesidades, pero era suficiente para sobrevivir en aquellas condiciones, sobre todo cuando sus mеtodos se aplicaban en distintas direcciones".
Esta vez el irlandеs no dijo nada. Estaba claro que estaba de acuerdo. Sоlo asintiо: su interlocutor le hab?a hecho reflexionar sobre lo que le faltaba en general. Sоlo esa sistematicidad. Es decir, estaba ah?, por supuesto, en alg?n nivel, pero todo estaba fundamentado y desarrollado emp?ricamente, despuеs de una serie de errores e ideas equivocadas. No hab?a duda de la habilidad y capacidad de Gustav para manipular a la gente y provocar las situaciones necesarias, pero funcionaba caso por caso: no hab?a un objetivo com?n ni una conexiоn en todo esto… Pero val?a la pena hacerlo.
Gustav mirо dentro del vaso: bourbon, un l?quido marrоn radiante, ma?z dulce. Antes sоlo hab?a sido alcohol ilegal. De Kentucky. Luego se convirtiо en Kentucky moonshine. Luego se convirtiо en moonshine de Kentucky estacional de barriles de roble de Kentucky. Luego se llamо bourbon. Sistеmico. Esa es la razоn por la que este alcohol se convirtiо en bourbon, mientras que el de la vecina Virginia siguiо siendo sоlo un "de".
"As? que en EE.UU. todo es sistеmico. – dijo el irlandеs afirmativamente. – ?Y quе explica esta selectividad en ellos. ?Cayо del cielo?".
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